may 08 2012

¡Hay que ser bruto!

Está visto que no hay manera de evitar que los gamberros/as de turno se desahoguen con los contenedores, papeleras, bancos, árboles y todo aquello que pillan a su paso cuando regresan a casa después de correrse una buena juerga.  Parece que los efectos del exceso de alcohol y otras sustancias estimulantes dan pie a este tipo de actuaciones, que nada dicen en favor de sus autores, pero que contribuyen a degradar nuestros barrios y ciudades, además de generar un enorme gasto en reparaciones.

Además de arrojar al suelo unas cuantas papeleras y destrozar algunos arbustos, estos graciosos han arrancado de cuajo la barandilla que muestra la fotografía, situada en la Avenida F. Villalobos. Una tarea que no les habrá resultado demasiado sencilla y que, a buen seguro, les supuso un cierto esfuerzo y dedicación. Pero está claro que no cejaron en su intento hasta conseguir derribarla. ¡Seguro que se fueron más que contentos tras esta grandiosa hazaña!

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