Mar 28 2004

Los vecinos piden el Victoria Adrados como centro cívico

En la zona carece de bibliotecas, públicas y privadas

Tienen que pedir salas prestadas a los institutos para los grandes actos

El Adelanto, 28 – III – 2004

Una asociación de vecinos sin instalaciones. Así es como se sienten en el barrio de San Bernardo, que considera que el colegio Victoria Adrados sería la solución más factible para que ellos puedan disponer de unas instalaciones de uso ciudadano apropiadas.

Actualmente, este centro pertenece a la Gerencia de Servicios Sociales de la Junta. Los vecinos creen que se está infrautilizando y que los servicios que presta en estos momentos podrían trasladarse a otros centros de la Junta.

El único espacio vecinal de que disponen está situado en la manzana de la Estación de Autobuses, en la trasera del Merca San Bernardo. Sólo disponen de un pequeño despacho y una sala de dimensiones reducidas, que se desborda con las reuniones.

Entre las reivindicaciones dotacionales del barrio se encuentra una biblioteca, ya que no cuentan con ninguna, ni de titularidad pública ni privada. Esta situación obliga a depender del Bibliobús o a trasladarse hasta otras zonas. La biblioteca de las Conchas es una de las más visitadas por la gente del barrio.

Cuando tienen que celebrar algún acto importante o programan actividades para un público amplio, tienen que recurrir a las instalaciones de los institutos o los colegios, técnicamente, la tercera edad dispone de unas instalaciones acondicionadas, dentro del hogar San Juan de Mata, en Filiberto Villalobos. Sin embargo, el resto de colectivos carecen de un espacio común para desarrollar sus actividades de carácter socio-cultural.

Una intensa actividad asociativa que necesita locales de uso común

El barrio de San Bernardo, que comprende las zonas de los hospitales, de la Estación de Autobuses y de la Santísima Trinidad, cuenta con una vida asociativas intensa. El problema, en este caso, reside en la falta de instalaciones de uso y disfrute ciudadano. Incluso, alguna de las agrupaciones, como la asociación de mayores La Amistad, se encuentra a punto de desaparecer a causa de la falta de locales donde desarrollar su actividad.

En el barrio residen cerca de 7.000 personas, de los que unos 2.000 (alrededor del 30%) cuentan con más de 65 años.

 

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