Está visto que no hay manera de evitar que los gamberros/as de turno se desahoguen con los contenedores, papeleras, bancos, árboles y todo aquello que pillan a su paso cuando regresan a casa después de correrse una buena juerga. Parece que los efectos del exceso de alcohol y otras sustancias estimulantes dan pie a este tipo de actuaciones, que nada dicen en favor de sus autores, pero que contribuyen a degradar nuestros barrios y ciudades, además de generar un enorme gasto en reparaciones.
Además de arrojar al suelo unas cuantas papeleras y destrozar algunos arbustos, estos graciosos han arrancado de cuajo la barandilla que muestra la fotografía, situada en la Avenida F. Villalobos. Una tarea que no les habrá resultado demasiado sencilla y que, a buen seguro, les supuso un cierto esfuerzo y dedicación. Pero está claro que no cejaron en su intento hasta conseguir derribarla. ¡Seguro que se fueron más que contentos tras esta grandiosa hazaña!
A mediados del mes de marzo publicábamos una nota acerca de las obras de reparación de aceras que se estaba llevando a cabo en la Avenida F. Villalobos y alguna otra calle más. No han pasado ni dos meses y ya vemos que las baldosas se vuelven a levantar y se rompen, al estar mal asentadas. Y esto no ocurre solo en un lugar concreto, sino que son varios los puntos en los que se observan estas deficiencias.
Los operarios tendrán que volver a reponer las baldosas rotas y a fijar aquellas que se mueven. ¿Es que no hay manera de hacer las cosas bien y que puedan durar un tiempo razonable? ¿No procede pedir responsabilidades por esta chapuza?
Cuando estamos tan mal de fondos y se trata por todos los medios de ingresar, no se puede tolerar que se derrochen los dineros públicos de esta manera.
La mayoría de las esculturas fueron donadas a la Asociación “ASANBER” por sus autores, contribuyendo, de esa manera desinteresada, a conformar este pequeño museo al aire libre que puede recorrerse en un agradable paseo por las calles y plazas del barrio.
Al igual que ocurriera el año pasado, la procesión del Vía Crucis, con sede en la Parroquia San Juan de Mata, no ha podido salir a la calle para recorrer las estaciones que tiene comprometidas. El agua ha impedido, como el año anterior, que Jesús del Vía Crucis pudiera realizar su procesión por las calles y plazas salmantinas.
La cofradía había tomado medidas en previsión de la lluvia, trasladando la imagen con anterioridad y asi se ha conseguido disponer de un lugar donde poder realizar el Vía Crucis, en la iglesia de San Blas, y evitar que la lluvia pudiera deteriorar la imagen.
Sin embargo, no ha sido posible salir a la calle, lo que ha generado la lógica sensación de frustración, tanto entre los cofrades como entre el numeroso público que esperaba la salida de la procesión y que ha aguantado bajo los paraguas para ver si había suerte y cesaba la lluvia, algo que finalmente no ha ocurrido.
En la tarde de ayer, miembros de la Cofradía del Vía Crucis procedieron a trasladar la imagen de Jesús del Vía Crucis desde la parroquia San Juan de Mata a la iglesia de San Blas, donde quedará recogida hasta el próximo jueves, cuando tendrá lugar la procesión del Vía Crucis.
El motivo de este traslado es poder disponer de un lugar donde mantener protegida la pieza, para evitar que suceda como el año anterior, en el que la lluvia impidió la salida de la procesión y deterioró la imagen y la base de la misma, al pasar bastante tiempo en el exterior sufriendo los efectos del agua que cayó en la tarde del Jueves Santo pasado.
En los últimos días se han ido instalando en distintos lugares de la ciudad una serie de contenedores de color anaranjado, destinados a recoger los aceites domésticos usados.
De todos es sabido que los aceites usados, arrojados por las tuberías, contaminan las aguas de una manera muy perjudicial, por su larga vida y la dificultad de eleminarlos. Por ello, es conveniente depositarlos en alguna botella de plástico y dejarlos en estos contenedores. Con ello conseguimos evitar esa contaminación tan nociva y contribuimos a mantener nuestras aguas en mejores condiciones.
Además, cuando reciclamos nuestro aciete usado, ayudamos desde un punto de vista social, pues la empresa encargada de gestionar estos contenedores y recoger el aceite usado es PORSIETE, una empresa de economía social y solidaria, que trabaja con personas en riesgo de exclusión.
Unas marcas de pintura verde fosforescente fueron apareciendo en aquellos lugares donde las aceras de la Avenida F. Villalobos presentaban desperfectos. Era el preludio a la llegada de la brigadilla encargada de reparar las aceras, hecho que se ha producido esta semana y que ha provocado que se haya llenado todo de vallas amarillas que dificultan el tránsito de los peatones.
Habrá que aceptar estas molestias como inevitables y asumir que las obras siempre traen consigo inconvenientes. Lo que hace falta es que el resultado sea satisfactorio y la reparación sea duradera, para que no volvamos a tener que ver y padecer las vallas dentro de poco tiempo.
También sería deseable que las obras de reparación lleguen a todas las calles del Barrio y no se queden solo en las vías principales, porque todos somos vecinos, pagamos nuestros impuestos y merecemos el mismo trato.
La Asociación “Vecinos tras el muro” AVEMUR, que aglutina a los vecinos afectados por el edificio construido en la trasera del Hospital de la Santísima Trinidad, han mantenido en la tarde de hoy una reunión para conocer las últimas decisiones adoptadas.
Contando con la presencia del abogado que les representa, Enrique Rivero, se ha informado a los miembros de la Asociación de los contenciosos presentados en los juzgados salamantinos para denunciar las irregularidades en la tramitación del edificio y su reconversión en hotel.
También se ha analizado la situación en que se encuentran los edificios y la manera de solucionar los problemas existentes en algunos de ellos.
Un año más la Operación Bocata, promovida por Manos Unidas de Salamanca, ha estado presente en el Barrio San Bernardo, a través de los dos lugares de reparto ubicados en el Campus Miguel de Unamuno y el Colegio de los PP. Trinitarios.
Esta iniciativa, que tenía lugar habitualmente los viernes, se ha trasladado este año al jueves, con el fin de respetar el viernes de cuaresma.
Además de los centros de reparto del barrio San Bernardo, se han podido adquirir bocadillos en la Plaza de Anaya, en la Iglesia de Fátima (que participaba este año por primera vez) y en la vecina localidad de Santa Marta.
Por un módico precio de tres euros se podía adquirir un bocadillo de chorizo, queso o tortilla, junto a una botella de agua. El dinero recaudado va a destinarse a la ampliación de un hospital situado en Sudán.
Pasear por cualquiera de nuestras calles y ver todas las paredes emborronadas con pintadas de los más variados colores, formas y temas es algo que ya no nos sorprende.
Esta moda de llenar todas las fachadas, muros y paredes con mensajes, firmas, consignas o dibujos más o menos elaborados no contribuye en nada a mejorar nuestras ciudades, sino todo lo contrario. Da una imagen de suciedad y abandono que provoca el rechazo de una gran mayoría de personas.
En unos tiempos en que hay mil maneras de expresar las opiniones de cada uno con total libertad, no es de recibo seguir manchando las paredes de esta manera. Cada uno puede pensar lo que quiera sobre cualquier asunto, pero eso no le da derecho a ensuciar las fachadas de los edificios.
Son muchos los vecinos que se gastan un buen dinero en adecentar sus fachadas y no se merecen que el gracioso de turno pase por allí con su “spray” y deje la huella a los pocos días de acabar de pintar o reparar esas fachadas.