ene 15 2007

Balance (nostálgico) de 25 años en el barrio

Los 25 años de vida de la Asociación “ASANBER” nos sirven para hacer un pequeño repaso a lo ocurrido en el barrio durante este cuarto de siglo. No se trata en absoluto de un balance detallado y exacto, sino una pequeña revisión nostálgica de lo más destacado que ha ido ocurriendo en el Barrio San Bernardo desde ese año 1982, en el que vio la luz la Asociación de Vecinos.

Aunque la mayoría de los consultados seguramente respondería que el barrio no ha cambiado demasiado, lo cierto es que han sido bastantes, y muy significativas, las modificaciones que ha ido sufriendo el barrio.

Para empezar, en aquel año 1982, no existía el Campus Universitario “Miguel de Unamuno”, que tanto ha modificado la vida del barrio. Quedaban todavía algunos restos de la antigua Feria de Muestras, rodeados de multitud de escombros, con una charca nauseabunda en la que descargaba algún colector roto.

Junto a la Estación de Autobuses no estaba el MercaSanBernardo actual, sino un solar que solía ocupar una pista de coches de choque durante todo el invierno.

La Escuela de Idiomas tampoco existía, sino un solar también lleno de escombros y suciedad, con unas tapias medio caídas que causaban una pobre imagen a todos los viajeros que llegaban a la Estación de Autobuses.

El edificio que hoy ocupa la Residencia “Tomás Luis de Victoria”, en el Camino del Cementerio era un esqueleto abandonado, ocupado sistemáticamente por gitanos y mendigos, que encendían hogueras en su interior para poder soportar los fríos del duro invierno salmantino.

Tampoco contábamos con el Centro de Salud de la calle Arapiles. En su lugar teníamos un solar abandonado, al que se arrojaban todo tipo de basuras, lleno de ratas y un potencial foco de infecciones.

El Hogar de la Tercera Edad “San Juan de Mata” ni siquiera existía en la imaginación de nadie.

Tampoco podíamos pasear ni disfrutar en el parque “Villar y Macías”, entonces otra zona de escombros, que nos recordaba, por su estructura, la vía del ferrocarril que había discurrido por la zona.

En este contexto y en estas circunstancias nacía la Asociación “ASANBER”, que daba sus primeros pasos en los Despachos Parroquiales de los PP. Trinitarios, acogidos por el Padre Arrinda, uno de los socios fundadores de la Asociación, que vio la necesidad de sacar adelante una Asociación que aglutinara a los vecinos y luchara por mejorar las condiciones del vida en el barrio.

Conseguir una sede fue un objetivo fundamental. La construcción del MercaSanBernardo dio pie a la creación de los locales que todavía siguen siendo nuestra sede. En aquellos momentos nos parecía todo un logro el poder disponer de un espacio propio, en el que rápidamente se empezaron a poner en marcha actividades socio-culturales de todo tipo. El propio Ayuntamiento establecía la sede del CEAS en el diminuto despacho existente.

Y muy pronto tuvo que enfrentarse la Asociación a distintos problemas, unos más acuciantes y otros menos, pero que necesitaban alguna solución.

En aquellos tiempos la Estación de Autobuses se inundaba con cierta periodicidad, por no dar abasto los colectores existentes. Hubo que levantar las Avenidas de F. Villalobos y del Champagnat para resolver el problema.

La decisión del Ayuntamiento de cobrar contribuciones especiales por las obras de urbanización de las calles originó un fuerte movimiento de protesta, canalizado por la Coordinadora de Asociaciones de Vecinos, en la que estábamos integrados. Una amplia campaña de recogida de firmas y la fuerte oposición ciudadana hicieron que el Ayuntamiento acabara firmando un acuerdo en el que se rebajaban considerablemente las desorbitadas cantidades que se querían cobrar a los vecinos de los barrios de la ciudad, los más desfavorecidos y con menores ingresos.

En el año 1989 surgía otro problema de mayor calado para los vecinos del Barrio. Se planteó la posibilidad de vender las viviendas de la antigua Obra Sindical del Hogar a los vecinos que las ocupaban y concederles escrituras de propiedad. La Asociación “ASANBER” negoció con los responsables de la Junta de Castilla y León para permitir el acceso a la propiedad de las viviendas a sus ocupantes actuales en las mejores condiciones económicas posibles. Esto se conseguía en el año 1990, para las primeras viviendas y continuó en los años siguientes.

Mientras tanto, el barrio seguía cambiando. Un Plan Parcial daba pie a la construcción del edificio “La Villa”, los ricos del barrio, tal y como se comentaba entonces en todos los corrillos. Las viviendas de planta baja, que sobrevivían en algunas calles, desaparecían para dar paso a bloques de cuatro o cinco alturas.

La guardería de la calle Arapiles, que estuvo a punto de ser sede de la Asociación de Vecinos y de la Tercera Edad, volvía a habilitarse como centro destinado a tiernos infantes.

La Asociación, mientras tanto, continuaba creando nuevos talleres y llenando de actividades los locales de la calle La Alberca.

Un interesante y original proyecto de convertir el barrio en un museo de escultura al aire libre se fue poniendo en marcha, con la instalación de distintas esculturas por plazas y jardines del barrio. Las piezas, todas cedidas desinteresadamente por los artistas, siguen adornando nuestro barrio, salvo una pieza instalada en la Plaza de las Cigüeñas, que acabó destrozada por la desidia del Ayuntamiento, que no quiso repararla.

Las fiestas también han estado presentes en estos 25 años. Tras la celebración de la Santísima Trinidad en los primeros años, se intentó sustituir por la festividad de San Bernardo, experiencia poco positiva, pues el mes de agosto el barrio se encuentra prácticamente vacío. De ahí pasamos a celebrar las Hogueras de San Juan, sin duda las fiestas más multitudinarias de la ciudad, que han atraído todos los años a varios miles de personas en la gran noche del solsticio de verano, con música, fuegos artificiales y la impresionante hoguera que ardía a las 12 de la noche.

Y no han faltado en todos estos años las excursiones. Desde las breves, de un solo día, a numerosos puntos de la geografía española (Cáceres, Toledo, Burgos, etc.) a las que nos han acercado a Portugal (Viseu, Oporto, etc.) e incluso a París, Bruselas y Ámsterdam.

No sería justo pasar por alto el trabajo de las muchas personas que han estado implicadas en el día a día de la Asociación. Queremos recordar a aquellos que han sido presidentes de la Asociación a lo largo de estos años: Martín Padín, Eugenio García, fallecido el año 88, cuando se encontraba al frente de la Asociación, Fernando Martín. Y a todos aquellos que han estado formando parte de las distintas Juntas Directivas que se han ido sucediendo.

En este breve balance también hay que recordar al grupo de bailes charros, que llevó el nombre del Barrio y de la Asociación por numerosos pueblos de la provincia y del resto del país, llegando incluso a Portugal, para dar muestra de su buen hacer.

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