jun 15 2006

Horrorosas pintadas

Vecindario nº 57

Resulta ya difícil, casi imposible, encontrar una pared, una puerta de garaje, una valla, un contenedor, una papelera en la que no haya alguna pintada. Los individuos que se dedican a esta tarea no respetan ninguna superficie, cualquiera les viene bien para dejar huella de su presencia.

Además, en el colmo del desprecio a los demás, están esperando a que se termine de pintar una pared para dejar la marca, tal y como ha ocurrido en la pared de la foto, situada entre Filiberto Villalobos y la Plaza del Jilguero: nada más retirarse los andamios apareció este horroroso garabato.

Lástima que no pillen a los responsables y les obliguen a pagar de su bolsillo los gastos que ocasionan. Seguro que entonces se lo pensarían dos veces.

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