ene 15 2007

Interminables obras

Vecindario nº59

Las obras de renovación de redes en el barrio, iniciadas al comienzo del verano pasado, avanzan a un ritmo tan lento que muchos vecinos se preguntan si algún día van a terminar.

Estas obras, que forman la primera fase de renovación de redes del barrio San Bernardo, fueron valoradas en unos dos millones de euros y el plazo concedido a la empresa adjudicataria era de seis meses. Es evidente que esos 6 meses han sido claramente sobrepasados y todavía no se ve el final de las obras, pues siguen pendientes algunas calles: Cuarta, Quinta, Vecinos, parte de la calle Volta.

La opinión de los vecinos afectados es bastante clara: no se ve ningún ritmo constante de trabajo, apenas hay personas trabajando, las obras se retrasan indefinidamente.

Si a ello unimos las chapuzas y los despistes habidos, como el olvidarse de conectar alguna que otra tubería y tener que volver a abrir de nuevo la zanja, o la rotura de distintas conducciones de agua, luz, etc., el balance que podemos hacer es bastante triste.

Los seis meses previstos van a ser casi el doble. Las molestias a los vecinos, con ello, se duplican. La lista se hace interminable: problemas para acceder a las viviendas, imposibilidad de utilizar las plazas de garaje, molestias para la carga y descarga, para los repartidores de bombonas de gas, perjuicios económicos para los negocios, que pierden clientela durante el periodo de obras.

Y a todo esto hay que sumar el hecho de que sólo estamos hablando de la primera fase. Queda pendiente de abrir la Avenida F. Villalobos, el eje del barrio, y las calles situadas entre esta avenida y la de Champagnat. Esta segunda fase tiene 9 meses de plazo para rematar las obras. Si ocurre lo mismo que en esta primera fase, las obras se alargarían más de un año. ¿Hay quien aguante este sufrimiento? ¿Tan difícil es cumplir con los plazos de adjudicación? ¿No se puede penalizar a las empresas que no cumplen con lo que se han comprometido? Creemos que sólo así se podrían evitar tantos perjuicios y tantas molestias a los ciudadanos de a pie, que son, además de los que las sufren, los que pagan estas obras.

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